Benjamín Griss
No te preocupes por lo que pasó, no fuiste tú, fue el destino. Tenía que suceder, estaba destinado a ser así.
Benjamín Griss
Amor de verano

Sus ojos eran lo más parecido a la perfección, azules como el océano y radiantes como el sol, mis brazos amanecían rodeando su cuerpo y respiraba el perfume que había utilizado las noches anteriores, noches en las que bailábamos lentamente “Crazy” de Aerosmith, y los fuegos artificiales se reflejaban en nuestros ojos, la fogata estaba mirándonos y la brisa del mar acariciaba su pelo con tanta delicadeza, la besé, me besó, nos besamos, y le dije al oído “Me encantas, eres el mejor verano que he vivido”, el calor nos asfixiaba, más bien, nos asfixiábamos en esa cama del Hotel California, habitación #2, follábamos salvajes como nuestras almas, las paredes de la habitación eran testigo. En tan poco tiempo llegué a amarla como a nadie, pasó por mi vida como una estrella fugaz, un día estuvo y, de repente, desapareció sin dejar rastro alguno, su aroma quedó impregnado en mi piel, ahora su nombre se me hace tan parecido a una chica que un día fue mi verano, mi único y gran amor de verano. Podrán pasar años, incluso siglos, pero ni siquiera la muerte logrará quitarme sus recuerdos, nuestros recuerdos. Noches en las que el tiempo duraba tan sólo unos cuantos minutos a su lado, yo deseaba que durara una eternidad, pero a veces una eternidad dura tan poco. —Benjamín Griss

Quizá

Y no sé, quizá necesitamos a alguien que nos haga saber que no salimos tan mal en las fotografías y que el invierno no es tan triste como parece, pero al final es el invierno con quien más nos identificamos, porque es agua acumulada en nubes; como nosotros acumulamos lágrimas por dentro y caen cuando ya no soportamos el peso. Y quizá nos hemos acostumbrado a pensar que todo irá de mal en peor y que la última llave no nos llevará a ningún lado. Y que muchas veces tenemos esa necesidad de querer que alguien entre a nuestra vida accidentalmente y cure nuestras heridas que por mucho tiempo han estado abiertas; que amortigüe la caída cuando decidimos saltar de nuestros miedos y que sane nuestras inseguridades con cada mimo. Es que lo inesperado es lo mejor que nos puede suceder, porque sucede lo mejor. Y lo mejor no es una cosa, sino una persona que nos dibuje una sonrisa en ese cielo gris, que por años enteros ha estado lloviendo sin parar y ha inundado nuestros pensamientos. Tenemos la esperanza de que en cualquier momento aparecerá: con una sonrisa tan blanca como la leche y tan brillante como la luz del sol en verano. Y cuando menos lo esperemos, cuando todas las posibilidades se agoten para encontrar a la persona que tanto deseamos que llegue, cuando ya no creamos en la magia del amor, entra a nuestra vida de la forma menos imaginada para hacer que volvamos a creer en alguien. —Benjamín Griss

Nuestro error fue pensar demasiado en el mañana y no en el hoy
Y lo duro que es hablar en tiempo pasado, cuando existía un “nosotros”, y no un “fuimos”. Ese futuro que planeábamos con tanta prisa y que con una sonrisa en nuestros rostros se desvanecía como gotas de lluvia haciendo carreras por la ventana, quizá fue por eso que no nos llegó, porque nos apresuramos a vivir, corríamos tan rápido que no disfrutábamos del camino, no disfrutábamos de cada calada de cigarro en cada estación, estuvimos tanto tiempo en el cielo que nos olvidamos de nuestras raíces y de poner los pies sobre la tierra, vivíamos tanto tiempo en el futuro que nos olvidamos de nuestra estancia en el presente, el futuro llega, pero el presente al siguiente día es nuestro pasado, y así fue, ahora eres mi pasado, un pasado que me gustaría comenzar nuevamente, y si fueras un error, lo cometería nuevamente también y lo cometería las veces que fuese necesario, porque quién dice que de los errores no se disfruta, tal vez nuestro error fue pensar demasiado en el mañana y no en el hoy. Espero que un día me recuerdes cuando la brisa del verano choque contra tu rostro y te haga sentir que estás viva, seré la brisa que acaricie tu piel y que al sentirla te entrarán escalofríos. Ahora escribo desde lo más profundo del dolor al recordarte, ahora las fogatas transmiten frío, y no calor, las velas transmiten oscuridad, y no luz.
Los recuerdos ahora son ruinas, su sonrisa ahora es una fotografía, su cuerpo es un monumento y yo, yo sólo fui una dirección que ella se arriesgó a tomar. —Benjamín Griss

Ella sólo era parte de mis sueños

Déjame decirte que lo más cerca que he estado de la perfección, fue aquella noche en que la vi a ella sonriendo con una sonrisa asesina y con la luz pálida de una luna llena. La tomé de la mano, se asustó y le dije: esta será tu mejor experiencia que has tenido jamás. Caminamos por la orilla del mar, descalzos sobre la arena, desnudando nuestras almas y nuestros cuerpos. Las pupilas de sus ojos eran el universo entero, ¿y yo?, yo sólo era un simple hombre que le dedicaba poesía por las noches y cantaba su alegría cerca de su oído izquierdo. Su forma de caminar me volvía loco, incluso más de lo que estaba por ella. Era la única que soportaba mi pasado, y es que el amor es eso: cuando alguien, aun conociendo tus cicatrices, se queda para besarlas. Sujeté fuerte su mano, se puso de puntillas y me beso, fue esa clase de beso que te hace sentir que todo ira mejor, quizá no toda la vida, pero sí en ese momento, porque en ese instante sólo era ella y yo. Lo triste de todo esto fue que tuve que despertar de un sueño que hubiese querido que durara una vida entera. Y es que es de la única manera en que puedo tenerla: soñando. —Benjamín Griss

Y es que el amor es eso: cuando alguien, aun conociendo tus cicatrices, se queda para besarlas.
Benjamín Griss
elchicodelayer.blogspot.com.es

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