Siempre he creído que las cosas duran el tiempo que tienen que durar. Todo tiene una fecha de caducidad, aunque en ocasiones no sepamos cuándo, pero debemos de disfrutar mientras esté. La vida es un ciclo, así como la Tierra gira alrededor del Sol, lo mismo pasa con la vida, va girando y vamos experimentando diferentes tipos de sentimientos: felicidad, tristeza, soledad, compañía, entre otros, y vamos a sentirlos una y otra vez. Tal vez hoy estemos tristes, mañana puede que estemos felices por cualquier razón. Y así sucesivamente vamos a ir experimentando y descubriendo nuevas cosas, porque la vida nunca nos deja de sorprender, ya sea para bien o para mal. Así como se vive, también se muere; así como se goza de la alegría, también se disfruta de la soledad, porque ¿quién dijo que estar solo fuera aburrido? Todo lo contrario, es una etapa en la cual nos descubrimos a nosotros mismos. Mi abuelo siempre dice que la soledad es la etapa más hermosa, si no fuera por ella nunca hubiésemos aprendido a valorar a toda persona que pasa por nuestra vida. Y razón no le falta. Así que ya sabes, disfruta cada ciclo de la vida. No importa cuánto tiempo estén, lo importante es disfrutarlas mientras están.
Benjamín Griss
No quiero que alguien venga a salvarme, quiero que alguien venga a perderse conmigo. A hundirse tanto como lo estoy yo. Yo he intentado salvar vidas muchas veces y siempre termino ahogándome en la tormenta que yo mismo desato. Yo quiero que alguien venga a hacerme nuevas cicatrices, porque las que tengo me están aburriendo, porque las personas que me las hicieron ya no causan el mismo efecto. Quiero a alguien que, por muy lejos que me encuentre, tenga ese miedo de que me vaya y que al llegar no me encuentre, porque tengo esa necesidad de querer que alguien tenga miedo de perderme por una vez en su vida. Pues sí. Desgraciadamente tengo ese gran defecto: temo a perder, incluso lo que no tengo. Alguien que al contarle quién soy, no se vaya. En la mayoría del tiempo escondo mi verdadero yo, porque sucede que cuando les enseño esas cicatrices que no necesariamente se cubren con ropa, se van alejando poco a poco, hasta salir completamente de mi vida. Necesito a alguien que en vez de alejarse, se acerque un poquito más al saber mi verdadera identidad. Que sea capaz de amar con cada parte rota. Yo no necesito que alguien venga a curarme las heridas, que de eso me encargo yo (aunque me cueste muchas noches de insomnio), sino que me acepte tal cual soy y que disfrute mientras dura su estancia en el peor desastre. Porque los desastres son preciosos cuando estás con la persona correcta. Espero que alguien sea la única excepción.
Benjamín Griss