Llega un día en el que ya no esperas nada, comienzas a hacerte la idea de que algunas cosas se rompieron desde el momento en que se convirtieron en promesas y que algunas personas estaban destinadas a pasar por tu vida solamente para ser una lección. Que a algunas estaciones ya no les llegan trenes, tampoco los trenes llegan a su destino final. Empiezas a decirte que lo mejor que puedes hacer es esperar a que la vida acabe contigo. O tú acabar con ella. A ver quién acaba primero con quién. No sabes qué día es, porque el calendario está manchado con muchas cosas que te faltaron por hacer, pero que nunca te atreviste. Sientes cómo el frío te quema, mas no te cala. Enciendes el reproductor y reproduces la canción más triste, un éxito del Billboard. “Lo triste triunfa”, piensas. Caminas y tus pasos son coordenadas hacia no sé dónde, lo único que quieres es irte lejos y empezar una vida desde cero. Ya estando lejos de la rutina, dejando todo lo demás atrás, volteas a ver queriendo regresar, pero ves que estás demasiado lejos ya como para volver. Sientes una presión en el pecho que te mata poco a poco y un nudo en la garganta que te está ahorcando. Llamas a tu madre y en medio de la conversación te tiras una risa nerviosa, no sabes si lo estás haciendo bien. Sigues, caminas, prendes un cigarro. Entrando la medianoche te sientes aún más triste, derrotado, sin aliento; sólo con un cuerpo, tu alma divaga en otros rincones. Comienzas a sangrar por las grietas, a quitar las costras de las cicatrices y a coser el nudo de la garganta. Ya no esperas a nadie, ya no esperas nada. Entonces empieza el inicio de tu larga, dolorosa y lenta muerte.
Benjamín Griss
Sueña con alcanzar las estrellas, es la villana y la protagonista de su propio cuento. Tiene vocación de actriz, manipula a sus demonios interiores y comparte cama con los monstruos de debajo de ella. Le gusta la fotografía, la pintura y el teatro. Sabe lo que es estar en el Cielo y en el Infierno al mismo tiempo y al lado de alguien. Ha experimentado sus más oscuras fantasías y no le teme al destino, excepto a las despedidas. Está jodidamente loca, perdida, rota. Ella no es una chica, ella es la chica. La que camina por las calles de la ciudad, sin intentar opacar a nadie, porque su personalidad opaca al montón, incluso al sol. Por ella no meterías las manos al fuego, las meterías al infierno si fuese necesario. Desde que descubrió que no necesita a nadie al lado para ser feliz es la chica más completa. Ama cuando está preparada y no cuando se siente sola. Es capaz de amar con un nivel de locura que hace que pierda los estribos. Es la amante del amor. Es la chica por la que estarías dispuesto a joderte la vida. Grita cuando siente asfixiarse y es una tumba cuando se lo propone. Es como es, no intentes cambiarla, ella es fiel a sí misma. No es un prototipo de belleza, es su concepto de belleza. No necesita photoshop, necesita una sonrisa. Escucha la música que le gusta, y no porque esté de moda. No sigue tendencias, se deja llevar por su verdadera esencia. Con ella es todo o nada, no se presta para juegos absurdos, si la quieres o si la odias tendrá que ser completamente, no le gustan las partes medias. Le gusta la inestabilidad, la estabilidad le da vértigo. Ella no es una chica del montón, ella es única y exacta.
Benjamín Griss
Ya no sé si esperarte o ir a dejarte flores al olvido. No lo sé, como tampoco sé si reunirás las ganas para venir. Nunca he dejado de buscarte, se te hace imposible no cruzarte en mi mente mientras voy en otra dirección, que no es la tuya, por cierto. Lo que sí sé es que tu recuerdo hace mejor mis noches, como cuando hay mucho frío y ni siquiera la sábana llega a calentarme, tú lo haces con aparecerte en mi insomnio. Han sido ya muchas las veces en las que me he negado a ser feliz con otra persona, tengo estas esperanzas tontas de que algún día vendrás. Aunque algo dentro de mí grita que corra, porque nunca lo harás, tiene miedo de que esta bomba que está dentro de mi cuerpo, explote, porque está en cuenta regresiva. Un día vi un atardecer y sólo me recordó al final de alguien, sentí cómo el sol iba enterrándose detrás de las montañas. “El entierro del sol”, lo llamé. “Sé feliz”, le dije un día a alguien mientras yo no sabía cómo serlo, pero sí con quién podría. Por desgracia, no está en mis manos decidir con quién ser feliz. “Benjamín, ¿por qué eres tan triste?”, me preguntó un conocido. “Usualmente las personas tienden a ser tristes desde el momento en que comienzan a sentirse vacías al lado de alguien, con el cual un día planearon un futuro juntos”, respondí.
Benjamín Griss
Tengo miedo de odiar mi canción favorita, por eso nunca se la he dedicado a nadie. Por si algún día llega a irse no tendré que escucharla por lo que me recuerda, sino porque me gusta. Y no quiero que sea viceversa. Nunca se lo he dicho a nadie, pero mi mayor miedo es lanzarme al precipicio y ver que nadie me está esperando al fondo, ver que nadie supo quedarse mientras tanteaba la altura para no caer tan fuerte. Soy consciente de que algún día todos se irán y eso implicará quedarme como un puzle incompleto. “Algún día”, qué triste suena eso. A veces le doy el lugar equivocado a la gente en mi vida, unos no merecen siempre tener que lidiar con mis malos días, otros están intentando clavarme puñaladas por la espalda y a esos siempre les sonrío.
Benjamín Griss